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Te invitamos a leer estos artículos y dejar tu comentarioEl lunes 17 de agosto nos sorprendió esta nota publicada en el diario Última Hora, y queremos a partir de ella generar un espacio de reflexión y comentarios en nuestra web. Indice de cartasHomosexualidad y educación Gustavo OlmedoCarta de Aireana Mi anormalidad de Veronica Villalba La violencia es obsena, el cuerpo humano no Moli Molinas Carta de Fabian Gamarra Carta de La Comuna de Emma Carta de José Tomás Sánchez Carta de Dina Cabañás Carta de Pelao Carvallo Carta de Javier Valdez Preocupación por promoción de la homosexualidad María Arbo Respuesta a la Sra. María Arbo de Aireana Respuesta de Aireana a P. O. Inchaustti N. Debate sobre homosexualidad 02/sep/09 | |
Homosexualidad y educaciónLunes 17 de agosto, diario Ultima Hora Por Gustavo Olmedo B. | golmedo@uhora.com.py Una de las características de nuestro tiempo es la persistencia de hechos y actos de violencia similares –y hasta peores– a los de otras épocas de la historia, pero con un factor adicional clave: la sutileza. Es decir, acciones con componentes violentos y agresivos, pero que no lo parecen. En ese marco están las nuevas dictaduras que van imponiéndose, no a través de las armas –aunque no faltan casos–, sino con leyes sustentadas en intereses puramente ideológicos o económicos; lejos de las auténticas necesidades ciudadanas. Y ese también es el caso de la práctica homosexual que ahora quiere difundirse en escuelas y colegios del país, con apoyo del MEC. Y el problema radica en que la corriente de pensamiento que plantea estas prácticas como opciones u orientaciones sexuales a nivel mundial, no respetan culturas, tradiciones ni coyunturas históricas; hay una agenda, y ella debe cumplirse, y cualquier oposición o crítica al respecto es calificada de discriminativa y/o retrógrada. Es decir, hablamos de una nueva forma de violencia, una dictadura que instala su pensamiento a la fuerza y sin reparos, y que en nombre de la no discriminación termina discriminando, marginando y hasta cercenando el derecho a la libre expresión. Y voy a los ejemplos. En España se estudia la creación del delito de homofobia, a través del cual el que afirme en público que la homosexualidad no es normal o que la unión de dos hombres no es matrimonio, podrá ser encarcelado. También en ese país se obliga a las escuelas a desarrollar actividades para niños de 10 a 12 años en las que se plantean la diversidad sexual y sus opciones: homosexualidad, heterosexualidad y bisexualidad, transexualidad, etc., etc. Se trata de una violencia estatal, una violación a la libertad de la familia y los padres, quienes son los primeros y principales responsables de la educación de los hijos. También podemos recordar el caso anecdótico de Carrie Prejean, Miss California, quien, ante la consulta de un miembro gay del jurado, respondió que en su opinión el matrimonio sólo debe realizarse entre un hombre y una mujer. Estas palabras, coincidieron los medios, le costó la corona de Miss Estados Unidos. Además hay que decir que la cuestión de la normalidad en este ámbito todavía sigue en debate, con posiciones encontradas. Por ejemplo, el estadounidense Joseph Nicolosi, PhD, fundador y director de la Asociación Nacional para la Investigación y Terapia de la Homosexualidad, señala que ningún estudio ha demostrado aún la existencia de alguna base biológica o de algún gen gay o del cerebro gay, como se mencionaba 20 años atrás en EEUU; es una cuestión emotiva, dice. "La normalidad es aquello que cumple una función conforme al propio diseño o función del cuerpo humano; esto es el concepto de ley natural, y en este sentido la homosexualidad no puede ser normal, porque la anatomía de dos hombres, los cuerpos de dos hombres, o dos mujeres, no son compatibles", afirma el especialista. Aquí no se trata de discriminación –cosa que nadie debe apoyar–, sino de evitar medias verdades o eufemismos. Hablamos de una cuestión compleja que no puede ser introducida en las instituciones por simple presión de los organismos internacionales, y menos sin el total consentimiento de los padres; la libertad de la educación es vital para el desarrollo de una sociedad. El tema requiere de un análisis integral que considere todos los aspectos de la realidad social y cultural, pues lo que está en juego –entre otras cosas– es nada menos que el desarrollo físico y mental de nuestros hijos, del presente y futuro del país. SubirCarta de AireanaEL Sr Gustavo Olmedo no sabe que desde que el mundo es mundo hay mujeres que aman a mujeres y hombres que aman a hombres. Formamos parte de todas las culturas en todos los tiempos aunque le pese. Acostumbrado como está el sistema ideológico imperante, machista y heterocentrista a imponerse y silenciar las voces “diferentes”, cree ahora que porque empieza a verse la injusticia, se trata de una dictadura. ¿Será su manera de ver el mundo?.Si se trata de incluir, para ellos significa imponer, porque están acostumbrados a ser los únicos que existen: única orientación sexual, única forma de familia, única verdad… ya los conocemos. La “homosexualidad” no se difunde, no se puede difundir; gays y lesbianas existimos desde siempre sin difusión ninguna. No pretendemos que todo el mundo sea lesbiana o gay, aunque sí ustedes pretendan que toda la gente sea heterosexual. En el mundo cabemos todas/os: heteros, gays, lesbianas, trans. Usted piensa que enseñar la realidad de la humanidad diversa está mal, entonces es necesario ocultarla ¿para que las nuevas generaciones sigan agrediendo a quienes consideran diferentes?. Educar en la ignorancia produce violencia. Hay travestis, gays y lesbianas asesinadas a lo largo y ancho de este mundo por ser lo que son. Ese es el resultado del prejuicio impuesto desde la educación de siempre, o sea, la que usted defiende. Mostrar la diversidad humana no es un atropello a “la” familia, en ningún momento se dice que el modelo tradicional está mal. Más bien se propone que se reconozca con las otras realidades existentes.No se trata de encarcelar por opinar sobre matrimonios, sino de que el Estado reconozca a sus ciudadanos/as garantizando los mismos derechos. Con su artículo aplaude la discriminación proponiendo que se siga enseñando el silencio, insinuando que es “normal” que haya personas sin derechos humanos, que está bien que se maltrate (a veces hasta el crimen) a personas que son como usted, aunque le pese. Aireana, grupo por los derechos de las lesbianas SubirSobre mi anormalidad(respuesta al artículo: "Educación y homosexualidad", lunes 16 de agosto, diario Ultima Hora, Asunción, Paraguay) Hola Gustavo: Porque esto justamente se contrapone a lo que decís en tu artículo, mi existencia en la sociedad paraguaya, yo soy parte de esa cultura que es atropellada y violentada sutilmente, según vos, por agendas extranjeras que quieren imponer ideologías lejanas a los intereses ciudadanos... yo soy paraguaya, hace 35 años que vivo en Paraguay, mi familia es paraguaya, tengo madre, padre, hermana, hermano, sobrin@s, tías, tíos prim@s, tuve abuel@s, viví entre San Lorenzo y Asunción estos 35 años, fui a un colegio salesiano María Auxiliadora y luego a la Universidad Católica, por poco y somos compañer@s no? Pero no te escribo para reafirmar y contarte lo normal que soy, porque en realidad formo parte de eso que llamás homosexualidad, transexualidad, bisexualidad, lesbianas, gays, y más... últimamente me defino como lesbianabisexual en transición, o sea que soy mucho más anormal de lo que podría ser según tus definiciones, es decir una ciudadana paraguaya anormalísima. Y si el concepto de normalidad según lo que decís de nuestra cultura paraguaya, es la unión matrimonial entre hombres y mujeres para la procreación, entonces tal vez me dirás que --como no quiero procrearme y además digo que me gustan las personas, porque me enamoré de algunas mujeres, de sus cuerpos y de lo que ellos me hacian sentir, de la felicidad plena que me dieron, me gustaron algunos cuerpos varoniles, tuve relaciones sexuales afectivas y cariñosas con ell@s, mi sexualidad es una de las mejores partes de mi vida , como lo son mi familia, mis amistades, mi trabajo, mis estudios, la gente que quiero y con la que me relaciono-- soy una degenerada? pervertida? Qué dirá el señor Nicolosi, PHD, el que mencionás en tu artículo? podrías preguntarle qué opina sobre mi caso? me interesa conocer la respuesta, me gustaría saber qué patología tengo, porque además esta anormalidad de la que sufro me encanta, cuando la descubrí supe lo maravillosa que podía ser mi sexualidad (escribo y me imagino lo que viví y lo que me queda, y me dan cosquillas, de esas que se sienten en momentos de pleno placer, tal vez vos las conozcas... algunas vez las sentiste? estoy casi segura que sabés de lo que hablo, porque creo que eso es muy humano, quién no las ha sentido alguna vez, cosquillas de placer...) Cuando supe que no solamente tenemos que relacionarnos afectiva y sexualmente con seres de otros sexos, que no es necesaria la procreación para toda la gente, que existen cuerpos hermosos por descubir con sexos y géneros construidos que llaman a nuestros deseos al abrinos a ese mundo maravilloso que vos y la sociedad llaman anormal, encontré más razones para ser feliz... A mí me gustaría que la niñez en Paraguay descubra ese mundo de la anormalidad porque nunca le encontré el sentido a que toda la gente tenga que tener gustos tan parecidos, y además siempre vi que en Paraguay existen diversos tipos de familias, de abuelas, de madres solas, de padres solos, además de los típicos mamá y papá, sólo miro mi familia y encuentro esa gama, llena de variaciones, y creo que nunca les escuché decir que eran anormales... pero tal vez esta visión mía sea por esa patología que tengo y que ese señor Nicolosi pueda saber de qué se trata: desorden del género? porque te cuento un secreto (no tan secreto) a mí me gustan mucho las chicas masculinas esas que la gente llama marimachas, ellas, pero no le digas a nadie por fa, es algo muy personal... En algo sí estoy de acuerdo contigo, esas leyes contra la homofobia a mí tampoco me parece que sirvan, pero creo que tenemos razones distintas (es a causa de esa patología que tengo que no pienso como vos?) Yo pienso que la homofobia no existe, porque no existe la homosexualidad, esta es una categoría creada por la medicina en el siglo XIX, antes de eso no existía, es lo que leí en muchos libros, y es además lo que me dijo gente que tiene una patología parecida a la mía, en varias partes del mundo me las encontré y es verdad que no sólo existimos en España, en Paraguay estoy yo y otras personas y así en varios otros países. Eso que llaman homofobia me suena parecido a esto que vosdecís, y también el señor PHD Nicolosi, el Papa Benedicto XVI, la doctora Julia Rivarola y otras personas sobre l@s anormales como yo, no creo que la penalización sea una solución, primero habría que diagnosticar la patología, clasificarla, y ver qué hacemos con ella no te parece? Sólo que tal vez siga siendo difícil, por muchos años lo han intentado y ya vez? nos reproducimos, seguimos con lo mismo, y encima ahora estamos peleando por ser normales!! a mí también me parece demasiado, el matrimonio es mejor que se lo queden ustedes, yo quiero seguir siendo anormal. saludos LA VIOLENCIA ES OBSCENA, EL CUERPO HUMANO NO.Moli Molinas Cabrera John Lennon dijo esto en tiempos de la guerra de Vietnam, y yo siempre pienso en esta frase frente a la guerra silenciosa de la violencia contra las mujeres, que en verdad nada es silenciosa sino silenciada. Siguiendo con John, vivimos en una época en la que se considera obsceno hacer el amor, mientras la violencia se practica a plena luz del día. Es inevitable pensar en esa frase frente a la violencia de una sociedad que exacerba el heterosexismo, como patrón de “normalidad”, cerrando los ojos olímpicamente a las caras y cuerpos de mujeres golpeadas, mujeres que “no sirven para nada”, mujeres “gordas y feas”, mujeres “putas”, mujeres y niñas violadas, asesinadas, torturadas. Idalina, Rosita, demasiados nombres, demasiado duelen… Y sin embargo, es considerada “normal” la construcción de la identidad masculina como contraria (o su eufemismo “complementaria”) a las mujeres, ser hombre es no ser ni parecer una mujer, ser hombre es dominar, ser hombre es usar la fuerza, ser hombre es poseer cuerpos sin importar los sentimientos, avasallar… Estas y otras construcciones son fruto de la división heterosexista del mundo, que al mismo tiempo que proclama la “diferencia” sexual como parámetro de normalidad, exacerba una “complementariedad” obligatoria y violenta para los cuerpos y la subjetividad humanas. Esta violencia es obscena, esta violencia no es sutil, esta es una dictadura opresiva que cotidianamente oprime, no respeta vidas, culturas, tradiciones ni derechos humanos, pero esta violencia no está en el ranking de la agenda de los medios ni de las noticias. Una de las características de nuestro tiempo es tratar estos temas como insignificantes y “normales”, cuando tienen la magnitud de una guerra. Por eso no puedo evitar pensar en la frase de Lennon cuando alguien habla de “anormalidad” para determinar los límites de la expresión de la sexualidad e identidad humanas, fuera de la inaceptable violencia de la opresión de una persona sobre otra, de un cuerpo sobre otro. En nombre del heterosexismo y su “normalidad” autoproclamada se pretende quitar algún derecho a alguna persona, limitarle la expresión de su existencia, de su cuerpo, de su identidad y de su vida, colocarle el rótulo de “anormal” por identificarlos como “homosexuales”. Carrie Prejean, Miss California, piensa que a estas personas se les debe quitar el derecho a formar una pareja y casarse ¿sólo este derecho? ¿Es esto normal y no violento? ¿Qué derechos es legítimo quitarles para que no sigan existiendo libremente? “Haga patria, mate un puto” decían las paredes de la dictadura. ¿Acaso el derecho a la vida? ¿O en estos tiempos modernos sólo se pretende limitarle algunos derechos civiles? ¿Cuáles derechos civiles? ¿A quién más hay que quitarle derechos? La anatomía del cuerpo de las mujeres, de las adolescentes y de las niñas no es compatible con el heterosexismo violento y cotidiano, que les quita el derecho a la vida y la integridad. ¿Hasta cuándo esto será normal? La única anatomía que no es compatible es la de la del maltrato, el abuso y la violación. Y no habrá ley natural que imponga esta “complementariedad” abusiva como “normal”. Lo que nos hace humanos, si algún sentido le queremos encontrar a la palabra “normal”, es la anatomía del amor como iguales, del placer elegido, libre, responsable y compartido. Y sobre todo el hecho simple de reconocernos como humanos y con derechos por el simple hecho de existir, sin que ninguna excepción sea aceptable éticamente. ¿Será que alguna vez no importará que seamos hombre o mujer, ni la naturaleza de nuestra anatomía, sino que seamos solamente personas? (parafraseado de Trainspotting: 1996). SubirCarta de Fabian GamarraSr. Gustavo Olmedo: El amor entre hombres y entre mujeres y el ser gay, lesbiana, bisexual y transexual es una conquista hacia la libertad, igualdad, justicia, pluralismo, dignidad, tolerancia y solidaridad, las uniones y el matrimonio es una institución humana, el matrimonio es cultural, no obedece a ningún impuesto de leyes naturales o divinas. Los gays, lesbianas, bisexuales y transexuales, no atacamos ni ofendemos la institución del matrimonio heterosexual, sino que en algunos casos lo ampliamos, fortalecemos y enriquecemos, no vamos en contra del matrimonio “tradicional heterosexual”… gente como usted(s) con sus artículos lo único que quieren es arrollar con los derechos de los gay y lesbianas, bisexuales y trans por el solo hecho de serlo. Usted(s) parte(n) de una confusión grave, al no querer ver o reconocer lo que es más que evidente, somos personas, comprendan que existimos, y que no nos pueden seguir excluyendo. Llámenos a las cosas por su nombre, cuando se quiere mantener la discriminación por motivo de la orientación sexual se llama homofobia, cuando se quiere dar un trato inferior a una persona, grupo o colectividad, se llama discriminación. Cuando se quiere que solo unos y no todos gocen de los derechos, se llama privilegios. En sus notas periodísticas con amplio falto de credibilidad, haciendo alarde de que protege la familia yo pienso que usted(s) hacen todo lo contrario, hasta podría afirmar que sus opiniones tiran y van en contra de la familia, porque excluyen a una gran parte de ellas. Me puede explicar porque está tan en contra de las personas homosexuales? Ser heterosexual para mí y para mis padres y parientes no es ningún privilegio, porque para usted(s) ser homosexual es algo anormal y dignos de mutilación de derechos? En mi opinión si desean tirarse en contra de los homosexuales deberían buscar un experto, que demuestre, avale y garantice sus tesis, quiero ver si lo encuentran, opiniones como las que usted ofrece no tiene porque imponer tu moral sobre el modelo afectivo-sexual de nadie, escudándose en una institución periodística como la que le respalda. Ruego porque no sigan metiendo miedo a la sociedad, van a revocar o derribar la igualdad de oportunidades y de acceso que nos merecemos? Eso es imposible. Sr. Gustavo usted como quiere pasar a la historia? Honestamente le digo que es injusto se ciudadano de segunda por amor necesitamos madurar esta sociedad, no toleramos mas injusticias Fabián Gamarra Carta de La Comuna de Emma, Chana y todas las demás, biblioteca feminista, anarquista, antimilitarista y queer de AsunciónSeñor Gustavo Olmedo, en referencia a su artículo.... queremos expresarle cuanto sigue: La Comuna de Emma, Chana y todas las demás declara que: La Comuna de Emma, Chana y todas las demás, biblioteca feminista, anarquista, antimilitarista y queer de Asunción SubirCarta de José Tomás SánchezHola Gustavo, Soy José Tomás Sánchez, egresado de la UCA. Te menciono esto porque que sos vos con quien nos cruzamos en las elecciones de Decano, no? Quisiera que me agregues en tu lista de anormales, no por ser homosexual, sino por haberme dado cuenta de que existen, con toda una gama de formas de vida, que no es binaria (homo/hetero), sino arcoírica, y que prueban que como humanos somos muchos más que falos y agujeros. Además, agregame a tu lista porque me liberé de la "libertad de educación" de la que hablas en tu artículo. Pero me costó mucho... te confieso. En nuestro país, como en varios lugares de este mundo, la tal libertad de educación es anormal. Yo he nacido, crecido y educado en Ciudad del Este, como católico, machista, homofóbico, autoritario -agachando la cabeza ante los profes y haciendo agachar a los menores que yo-, con ideas individualistas y muchas cosas más (positivas también, por supuesto). Eso era lo natural, pues estaba en todo mi alrededor: familia, amigos, colegio, etc... y amo a muchos y muchas que estuvieron en esta etapa de mi vida, pero no se trata de eso esta breve reflexión. Si no de como me costó desnaturalizar todo eso. Me costó liberarme de la imposición religiosa -hoy soy ateo pero respeto muchísimo la religión-, de la discriminación a las otras formas de vivir la sexualidad -desde los chistes contra "maricas" hasta pensar que estaba bien los garrotasos que recibían en algunos lugares-, de pensar que la mujer tiene una "función" relegada al hombre, de que el autoritarismo atraviesa toda la sociedad -incluso las más democráticas- y de creer que la solidaridad y el vivir bien en este país podrán ser posibles con este capitalismo. Nada de esto vino solo, ni sé como vino todo. Solo sé que agradezco a las personas que me ayudaron a desnaturalizar el mundo para poder tener el poder de elegir: esos raros profes, familiares, amigos y gente que uno conoce en los caminos de la vida. Lo mas bello fue descubrir que la realidad puede ser descubierta incesantemente, infinitamente, y que por tanto esa puede ser una de las razones de la vida. Pero sobre todo agradezco a l@s valientes "anormales" de este mundo, l@s que ya fueron de otros tiempos, l@s que me tocó conocer, y l@s que vendrán. A las mujeres que lucharon y murieron por sus derechos, hasta que se haya instalado mas o menos que es "anormal" ejercer el machismo violentamente -todavía falta el total despojo de esa práctica histórica y cultural-; a l@s religios@s que me mostraron que la religión no es igual a la fé, que Dios no necesariamente es un barbudo vigilante y vengador, que Jesús tiene mas de maravilloso por ser un carpintero rebelde y promotor de la práctica del amor, que por ser hijo de Dios, y, sobre todo, a los que me inculcaron la duda y me dijeron que no era un anormal si mi conciencia se volviera atea, aunque con mucha fé en la humanidad. A l@s democratas auténtic@s, que me dijeron que no me canse de preguntar, en las escuelas, organizaciones, familias y en los libros, y que gracias a ell@s hoy es señal de heroismo haber luchado contra dictaduras, a pesar de que hoy siguen muriendo en democracias autoritarias como anormales. Y agradezco a l@s verdader@s mach@s -en lo que a coraje auténtico se refiere- que a pesar de ser discriminad@s en sus mismas familias, entre sus amigos y amigas y el resto de la sociedad, se negaron a ser guardad@s, se negaron a ser normales, y que a pesar de un precio enorme para ell@s mismos, siguieron sus propias conciencias y desnaturalizaron otras formas humanas de relacionarse y de luchar por la dignidad. Tal como alguna vez algun@s demostraron que no importa que la boca no es naturalmente para el beso, que los brazos no son naturalmente para los abrazos, que los ojos son más que organos para mirar, y que con los otros sentidos permiten disfrutar de las creaciones humanas, más allá de lo que digan los doctores de la naturalidad. A es@s mach@s que empeñados y empeñadas, como Vero y millones mas, a llegar a una nueva etapa de la humanidad, donde alguna vez quienes piensan como vos sean poquitos y poquitas, y que no sean discriminad@s, porque la normalidad será igual a maravillarse con todas las formas humanas de vivir el mundo. Gracias a ellas y ellos que todavía motivan la historia, en el sentido de corregirla para que todos y todas quepamos en ella. Saludos Jose Tomas SubirCarta de Dina CabañasHola Gustavo Olmedo: Antes que nada saludarte cordialmente y decirte que sabés de mi cariño por vós por los buenos momentos que compartimos en tanto en Decidamos como el Diario Ultima Hora. No obstante, y en alguna ocasión lo hablamos esto, no comparto tu pensamiento en cuanto a la concepción de la diversidad sexual, el derecho de las mujeres sobre su cuerpo y la significación de lo religioso en cuanto a la normatividad de las vidas humanas y por eso creo que es importante abordar desde puntos de vista que nos unen y no desde nuestras concepciones religiosas casi contrapuestas (Católicas por el Derecho a Decidir en mi caso o Comunión y Liberación como en tu caso). Creo que que el debate debe realizarse desde la perspectiva de los derechos humanos como la libre expresión de la personalidad, a la no discriminación y a la violencia, a la vida, al derecho de ocupar y compartir espacios públicos, a que las leyes y las políticas públicas sean incluyentes para todas y todos (para los o las anormales, diversa/os, pobres, ricas/os, lesbianas, homosexuales, heterosexuales, rubias/os, altas/os, gordas/os, flacas/os y no solo para quiénes tienen la dominación desde hace siglos). Es necesario construir la sociedad desde identidades diversas, en estos días justamente se discutió la conceptualización de la democracia si se la entendía tal como siempre: desde la representación de los partidos políticos o desde la participación de grupos, organizaciones, individualidades, comisiones vecinales y eso es bueno, ya que es necesario resignificar los conceptos y darle contenido, siempre a favor de la inclusión y no desde la exclusión, la marginación, la discriminación. Con ese afán te remito el artículo de una activista argentina por los derechos humanos de travestis, trasnsgéneros, lesbianas y otros grupos discriminados por su opción sexual distinta a la heterosexualidad y espero que lo leas porque es una mirada como personas con derechos políticos y sujetos/as de derechos, no seres "anormales" que deben ser "rehabilitados". Un abrazo compañero!! Dina Cabañas Aquí proximamente va ir un link a la publicación: Travestis: una identidad política[1] Lohana Berkins SubirCarta de Pelao CarvalloPara Gustavo Olmedo B., diario Última Hora Hemos leído con atención tu artículo “Homosexualidad y Educación”. Lo primero que se nos viene a la cabeza es que es muy pedagógico. Creo si que los ejemplos que citas respecto a esa “forma de violencia, una dictadura que instala su pensamiento a la fuerza y sin reparos, y que en nombre de la no discriminación termina discriminando, marginando y hasta cercenando el derecho a la libre expresión” son insuficientes, estrechos y por qué no decirlo, pobres. Por ejemplo, tenemos que decirte que el diario asunceno última hora nos impone día a día una dictadura del pensamiento bajo la excusa de la libertad de prensa: allí no hay periodistas homosexuales, lesbianas o de cualquier práctica o identidad sexual que no sea la heterosexual (al menos públicamente). Última Hora no discrimina ningún pensamiento heterocentrista, machista, misógino y no te hemos visto a ti reclamar contra ello. Respecto a la violencia estatal y las violaciones a la “libertad de la familia y los padres, quienes son los primeros y principales responsables de la educación de los hijos” los ejemplos disponibles son mucho más contundentes que las que nombras, hay mucho más por lo que sulfurarse. Por ejemplo no hemos visto que te hayas quejado por los cientos de miles de familias dañadas y destruidas por la dictadura stronista, una verdadera fábrica de huérfanos, viudas, viudos, desamparados y que convirtió a la educación paraguaya en una industria de mentiras y mistificaciones sin respeto alguno a la libertad de los padres. Tampoco has mencionado a la destrucción de la familia que permitió este estado mediante la hoguera del consumo que fue el Ycua Bolaños ni tampoco mencionas a la destrucción de la familia campesina (expulsión, hambre, enfermedad y muerte) que significa el desmedido e incontrolado avance de los monocultivos y los agrotóxicos en nuestro campo. La cuestión de la normalidad es vital y no podemos quedarnos callados. No es normal que quieran convencernos de que hay una sola forma de amar, hacer familia, pensar, gozar y vivir. Sobre todo pensando que el heterocentrismo que sufrimos hoy nos fue impuesto a sangre y fuego por una invasión armada extranjera que implantó su ideología en nosotros y nosotras. Exactamente, hablamos de la iglesia católica y la conquista española de América. Ciertamente, como tu dices “Aquí no se trata de discriminación –cosa que nadie debe apoyar–, sino de evitar medias verdades o eufemismos”. Por eso llamamos a que la anormalidad de pensar que hay una sexualidad correcta y otras incorrectas se acabe. Que el periódico donde escribes se abra a las voces que silencia y ayuda a silenciar. Qué no se oculte más que hay muchas formas de vivir el placer sexual, no solo una. Que la prensa heterocentrista y homófoba no debería recibir auspicios estatales. Te ayudaremos a decir eso, si de verdad crees en la no discriminación. Estamos contra la “presión de los organismos internacionales, y menos sin el total consentimiento de los padres” y por ello exigimos que la iglesia católica y el estado vaticano (y sus onegés y fundaciones) dejen de recibir subvenciones del estado, así como otras iglesias trasnacionales. También creemos, como tú, que “la libertad de la educación es vital para el desarrollo de una sociedad”. Por ello queremos que no se nos eduque en la violencia, en el militarismo, en la heterosexualidad obligatoria, en la xenofobia, en la discriminación, en la ignorancia de las potencialidades placenteras de nuestro cuerpo, en las limitaciones de las identidades forzosas. Y como creemos en la libertad de expresión y en la libertad de enseñanza (y autoenseñanza) nos educamos en nuestra biblioteca desde nuestro ser tortilleras, putos, pobres, antimilitaristas, queer, anarquistas, feministas, trans y todo lo que quieras, menos tu anormal normalidad. Pelao Carvallo, Asunción, Paraguay Carta de Javier ValdezPREOCUPACIÓN POR PROMOCIÓN DE LA HOMOSEXUALIDADSeñor director, soy médica ginecóloga, especialista en bioética y docente universitaria. Ayer, una alumna me mostró unos folletos que les repartió un docente de la Facultad de Psicología de la UNA, los cuales sorprenden por la portada: "Convertite en promotor Para Gay". Es llamativo que esta campaña, con folletería a color que impacta por las fotos de adolescentes "fotografiados en actividades homosexuales", se esté distribuyendo a nuestros hijos al mismo tiempo que en el Ministerio de Educación se está estudiando cómo incluir en los libros de estudio "la diversidad, los gays y lesbianas", explicando a los niños que "no es ninguna anormalidad, para que desaparezca el estigma" y, casualmente, también al mismo tiempo, la organización Somos Gay solicita al MSP y BS que reconozca que la homofobia es un problema de salud pública en Paraguay, porque hace mella en la salud mental de los individuos con conductas homosexuales. Como profesional de la salud me veo en la obligación de recordar a la población paraguaya algunos hechos científicos: 1) Biológicamente sólo existen dos sexos: varón (con cromosomas sexuales XY) y mujer (con cromosomas sexuales XX), con sus correspondientes órganos genitales, anatómicamente complementarios. 2) La actividad homosexual no es normal y puede ser tratada con psicoterapia. La edición 2009 del libro Psicopatología Esencial y su Tratamiento, texto básico usado en la mayoría de programas y escuelas de medicina psicológica, afirma: "Aunque muchos proveedores de cuidados de salud mental y asociaciones profesionales han expresado un escepticismo considerable de que la orientación sexual pudiera cambiarse con psicoterapia y también suponían que los intentos terapéuticos de reorientación producirían daño, la evidencia empírica reciente demuestra que la orientación homosexual puede cambiarse terapéuticamente en clientes motivados, y que las terapias de reorientación no producen daños emocionales cuando se intentan (ejemplos: Byrd & Nicolosi, 2002; Byrd et al., 2008; Shaeffer et al., 1999; Spitzer, 2003)." Más de 150 estudios demuestran que con una amplia variedad de terapias, el cambio de la homosexualidad a la heterosexualidad es posible. (Documento What research shows, fuente: http://www.narth.com). 3) La actividad homosexual representa una conducta de "riesgo para la propia salud" (como el tabaquismo o el alcoholismo), por aumentar la morbi-mortalidad de estos individuos. El artículo Psicopatología asociada a la homosexualidad, publicado en la Revista Medicina (U.N. 2005, 3:69-79), informa que "tanto los hombres como las mujeres con actividad homosexual registran mayores intentos de suicidio o ideas suicidas, mayor incidencia de depresión, neurosis, desórdenes de la conducta y consumo de drogas que la población heterosexual". 4) Las personas con actividad homosexual tienen mayor riesgo de contraer sida y ETS (enfermedades de transmisión sexual). Por todo lo anterior, no se puede afirmar que la actividad homosexual sea un "estilo de vida saludable" o "indiferente" para la salud. La homofobia, padecimiento caracterizado por "aversión exagerada, obsesiva contra la homosexualidad o contra personas con orientación homosexual", también constituye una psicopatología. Pero, por una parte, no se puede etiquetar de homófobo a cualquiera que simplemente no opine en la línea del homosexualismo o que defienda que lo natural es la heterosexualidad. Para concluir, deseo destacar que "es posible el cambio". Hay asociaciones de ex homosexuales cuyos testimonios están disponibles en internet (http://www.esposiblelaesperanza.com; http://www.exoduslatinoamerica.org; http://www.courage-latino.org; http://www.freetobeme.com). María Arbo Respuesta a la SEÑORA MARÍA ARBOSeñora: 1) Biológicamente no sólo existen 2 sexos con cromosomas XX y XY también existe el XXY y otras formas de intersexualidad que no puede ignorar. Aunque esto no tiene nada que ver con la orientación sexual de las personas, se trata de cuerpos diferentes que la medicina mulita para “normalizarlos”. 2) La homosexualidad no es una enfermedad. Quienes siguen manteniendo esta falsedad, promueven alevosamente la manipulación de la ciencia para imponer sus ideas. La OMS la sacó de su lista de enfermedades en 1990, la Sociedad Norteamericana de Psiquiatría en 1967. Puesto que no es una enfermedad, obviamente no se puede pretender curarla. Todos los estudios que usted cita tienen un sesgo ideológico y ningún sostén científico. No se puede mentir tan impunemente y citar a personas e investigaciones que no son reconocidas como validas y que incluso han sido rechazadas. “La terapia reparadora de orientación sexual corre el riesgo de dañar a las personas, al causarles depresión, ansiedad y conducta autodestructivas” (Declaración de posición de la Asociación Americana de Psiquiatría sobre Tratamiento Psiquiátrico y Orientación Sexual. Diciembre 11, 1998) Desde este mes en EEUU salió una resolución de La American Psychological Association (APA) alertando a profesionales de la salud mental que no deben usar terapia u otros tratamientos para cambiar la orientación sexual de las personas. 3) El peso de la discriminación, el rechazo social y la incomprensión familiar provocan intentos de suicido en jóvenes adolescentes gays, lesbianas, bisexuales, transgénero e intersex. Hemos señalado esta preocupación en varios informes de DDHH, de ninguna manera se deben a su orientación sexual o identidad de género, ya que por sí mismas éstas son fuentes de bienestar, alegría y placer. 4) No existen grupos de riesgo, sino prácticas sexuales de riesgo. Gays y lesbianas no tenemos mayor riesgo de adquirir el VIH o ITS por el hecho de serlo. Como cualquier persona, depende de lo que hagamos. El término HOMOFOBIA, se utiliza en el movimiento LGTBI, y en las políticas públicas de algunos países en sustitución a “odio a lesbianas gays, bisexuales, transgénero e intersex”. Esa nomenclatura facilita que se hagan interpretaciones sesgadas como la que usted hace: el hecho de decir que la homosexualidad no es normal no es un síntoma de ninguna patología, estamos de acuerdo. Efectivamente el racismo, el sexismo, y el odio a lesbianas, gays , bisexuales, transgénero e intersex no son enfermedades son intolerancia, y fascismo. Recurrir a la naturaleza para argumentar es muy peligroso, ya que en la naturaleza encontraremos individuos “homosexuales” en muchas especies. Apelan a la naturaleza a la cultura según les conviene. La sexualidad se construye, no viene dada por la anatomía. Natural y cultural, tener relaciones entre personas del mismo sexo es maravilloso para quienes nos gusta, y no pensamos que sea ni mejor, ni peor que la heterosexualidad. El cambio que propone, imagina que estamos mal, y ahí sí está muy equivocada. Estamos muy felices con nuestra sexualidad y nuestra vida. El cambio es posible, señora, hay asociaciones de Derechos Humanos en Paraguay y en el mundo que le van a ayudar a abrir su mente y salir de su verdad absoluta: SubirRespuesta de Aireana a P. O. Inchaustti N.Sr: Respetamos que sus creencias religiosas sean la base de su pensamiento sobre el mundo y la sexualidad, pero no puede someter a la ciudadanía con una religión, ni tampoco pretender establecer líneas religiosas dentro de un estado aconfesional. En el Paraguay vivimos personas de todo tipo y debemos respetar la convivencia democrática. Ustedes pueden practicar su culto, ejercer la sexualidad como la entiendan y creer en lo que quieran, pero de ninguna manera pueden obligarle al resto de ciudadanía a pensar y actuar de esta misma manera. Ya tuvimos bastante con 35 años de dictadura. Nosotras no pretendemos que usted sea lesbiana, ni le pedimos que opine sobre nuestra vida. Aprenda a respetar y a vivir en una sociedad diversa, plural y democrática. Abandone la soberbia de creer que tiene la verdad única, eso no le hace bien a nadie. Aireana, grupo por los derechos de las lesbianas SubirDebate sobre homosexualidadSr
Director: Hola Verónica: Soy la Dra. María Arbo. Leí tu carta del jueves y quería contarte algunos datos, que tal vez desconozcas. Me pareció muy interesante tu expresión de que "no existe la homosexualidad". Estoy de acuerdo contigo, porque el ser humano sólo puede ser varón o mujer. Así, simplemente. Y la conducta sexual propia de la naturaleza humana es la heterosexual, que se manifiesta hasta en la complementariedad de la psique y de los cuerpos. Pero, como el ser humano es libre, puede optar también por la conducta homosexual. Como médica ginecóloga he atendido a muchas mujeres como vos, que acuden al consultorio por problemas de salud relacionados a su promiscuidad. Por eso he dedicado muchas horas a estudiar sobre la actividad homosexual, pero siempre con un respeto incondicional por la persona con actividad homosexual. En tu carta afirmas que la medicina creó la categoría "homosexualidad" en el siglo XIX. En esto te equivocas. Hipócrates, médico griego del siglo IV a.C., ya hablaba de ella. La homosexualidad fue considerada un trastorno psicopatológico hasta la mitad de la década de los setenta, en que la Asociación Americana de Psiquiatría (APA), ante la ofensiva de activistas homosexuales, que les exigían un referéndum, realizó una votación con sólo el 25% de sus miembros. De ellos, el 60% votó a favor de cambiarla al grupo de las alteraciones de la orientación sexual y así quedó en el DSM-III. Posteriormente en el DSM-IV de 1991, la APA la redujo a sólo un cuadro clínico: la "homosexualidad egodistónica" (Bayer "Homosexuality and american psychiatry"). No existe, que yo sepa, otro ejemplo en la medicina donde una cuestión de esta envergadura se decida por votación y sin basarse en la evidencia científica disponible. Imaginemos las consecuencias de una votación sobre la "normalidad de la obesidad", que privaría también a los pacientes que la padecen del derecho a ser tratados. Por suerte, la edición 2009 del libro "Psicopatología Esencial y su Tratamiento" vuelve a afirmar que "la orientación homosexual puede cambiarse terapéuticamente en clientes motivados" mediante una terapia reparadora para "redescubrir" su heterosexualidad. En tu carta decís que estás "en transición". Por tu bienestar, espero que al final del camino redescubras tu heterosexualidad. Dra. María Arbo |
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