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Coordinación de Mujeres del Paraguay CMP

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La Coordinación de Mujeres del Paraguay (CMP)

Es una asociación de carácter pluralista, sin fines de lucro, no gubernamental ni partidista, que nuclea actualmente a 11 organizaciones, grupos y/o programas institucionales de mujeres cuyo esfuerzo está orientado a la reivindicación y fortalecimiento de los derechos de las mujeres.

manifiesto unitario 8 de marzo 2014
Día internacional de las mujeres

Manifiesto 8 de marzo 2014

 

Afiche manifiesto 8 de marzo 2014 en jpg

 

Manifiesto unitario por el 8 de marzo de 2014
Día Internacional de las Mujeres

Hoy, conmemorando el Día Internacional de las Mujeres, unidas en acción, desde el campo y la ciudad y desde la diversidad de nuestras identidades, denunciamos con firmeza que no tenemos acceso pleno a nuestros derechos humanos y que la violencia se ejerce a diario sobre nuestros cuerpos y sobre nuestras vidas: en las calles, en las casas, en las instituciones públicas, en la política, en el campo y en la ciudad.

La violencia que se ejerce hacia nosotras es estructural, económica, física, psicológica y simbólica, y la ejercen muchos sectores de nuestra sociedad, y en particular el Estado con acción directa o con ausencia de políticas.

Nos violentan en las calles porque no tenemos seguridad cuando nos desplazamos o cuando salimos a exigir nuestros derechos; las violaciones no son tomadas con seriedad por las instituciones públicas y cuando somos travestis o trans, nadie hace nada: más de 50 compañeras trans fueron muertas en las calles desde 1989 y nadie fue juzgado ni castigado por estos crímenes.

Nos violentan en las casas, donde el abuso sexual a las niñas y adolescentes se evidencia en las impactantes  tasas de embarazo en esta franja etaria, que hoy ocupan un 20% de todos los embarazos, y donde la violencia doméstica e intrafamiliar se ha cobrado, sólo en lo que va del año, siete  asesinatos de mujeres a manos de sus parejas o ex parejas. El feminicidio es una realidad lacerante en nuestro país.

Nos violentan en el espacio laboral, donde nos acosan sexualmente, nos despiden estando embarazadas o porque tenemos hijas e hijos pequeños y hasta nos exigen fechas de menstruación, mientras se incumplen sistemáticamente las leyes laborales para las mujeres. Si somos trans, ni siquiera tenemos oportunidades de trabajo.

Nos violentan a las obreras y trabajadoras cuando nos explotan en el empleo doméstico sin igualdad legal, en supermercados o en comercios que violan las reglas laborales, en trabajos clandestinos en la confección sin mínimos derechos, o cuando desde nuestras voces decimos que somos trabajadoras sexuales y no nos reconocen. Y nos violentan porque las mujeres seguimos ganando menos por igual trabajo y porque no se valora el aporte del trabajo doméstico ni del trabajo de cuidado a la economía de nuestra sociedad.

Nos violentan en nuestras propias tierras ancestrales cuando nos privan de ellas, nos expulsan y nos obligan, como indígenas, a vagar por las ciudades ante la mirada discriminatoria de una sociedad que no nos reconoce como iguales, y nos someten a la trata y a la explotación sexual y laboral.
Nos violentan en las comunidades campesinas e indígenas, donde desde el agronegocio y con complicidad estatal nos fumigan a diario, produciendo enfermedades en nosotras y  en nuestros niños y niñas, contaminando nuestros cultivos, imputando y enviando a prisión a campesinas que luchan por un pedazo de tierra donde criar sus familias, como en el caso de las mujeres presas sin pruebas por la masacre de Curuguaty y de las mujeres imputadas por luchar contra las fumigaciones. Y nos violentan con la expansión de un modelo productivo de monocultivo que destruye nuestras posibilidades de alimentación sana y nos expulsa de nuestras comunidades, dejándonos expuestas a la trata para esclavitud sexual en nuestro país y fuera de nuestras fronteras.

Nos violentan en el ámbito de la salud, donde somos maltratadas, discriminadas  o simplemente ignoradas cuando  acudimos a solicitar atención, revictimizadas cuando recurrimos a los servicios porque nos violaron o nos golpearon y hasta debemos automedicarnos cuando nos rechazan por nuestras identidades sexuales.
Nos violentan cuando criminalizan el aborto, obligando a prácticas inseguras y clandestinas a miles de mujeres, y matando de esa manera a un promedio de 30 mujeres cada año, cuando en los establecimientos de salud denuncian a quienes llegan a buscar ayuda y cuando el sistema penal persigue a unas cuantas víctimas, todas mujeres pobres y sin condiciones para defenderse.

Nos violentan por nuestra opción sexual, cuando desde una cultura machista, patriarcal y heterosexual se nos trata como anormales y se nos agrede porque somos lesbianas.

Nos violentan cuando se invisibiliza nuestra existencia y se ignoran nuestros derechos como mujeres de la tercera edad, sin reconocer los aportes que hemos hecho y seguimos haciendo a la sociedad. También nos violentan si somos niñas, como si tuviéramos que esperar para tener derechos, y como jóvenes, cuando nos niegan oportunidades de trabajo, de formación y de autonomía.

Nos violentan como estudiantes, con una educación sexista y discriminatoria, privándonos de educación gratuita, laica y de calidad, así como de una educación sexual integral que evite la terrible cifra de un 8,7% de nuevos diagnósticos de VIH en niñas, niños y adolescentes. Y nos violentan cuando por razones religiosas se obstaculiza o impide que se aprueben leyes o políticas públicas que nos permitan poder gozar de nuestros derechos sexuales y de nuestros derechos reproductivos.

Nos violentan desde los medios de comunicación, transformándonos en objetos de consumo y venta, cuando nos ponen al mismo nivel de autos o cerveza en publicidades con las que bombardean cotidianamente a nuestra sociedad.
Nos violentan desde la política, cuando masculinizan y monopolizan los espacios de poder político y nos excluyen de los ámbitos de decisión para nuestro país. Y nos violentan en el ámbito judicial, cuando ni siquiera  investigan las agresiones sexuales que sufrieron miles de nuestras congéneres durante la dictadura stronista.
Nos violentan con políticas de entrega de nuestros bienes, creando las condiciones para enriquecer a unas pocas personas, sumirnos más en la pobreza y cercenar así el futuro de nuestros hijos e hijas. Y nos violenta el Presidente de la República con insultantes declaraciones que constituyen un atentado a la soberanía nacional al ofrecer al país como una “mujer fácil y bonita”, o alentando a extranjeros a que se “use y abuse del Paraguay”, denotando el absoluto desprecio a nuestra dignidad y exhibiendo un pensamiento machista y misógino, que avala la violación  de nuestros derechos y de nuestros cuerpos.

Porque el Paraguay es nuestro, nosotras lo construimos con nuestras manos, nuestras mentes, nuestra historia, nuestros esfuerzos y nuestros dolores, queremos la plena vigencia de todos nuestros derechos y exigimos:

¡Basta de sojización, agrotóxicos, fumigaciones y expulsión campesina e indígena en el Paraguay!

¡Basta del modelo de producción que liquida nuestra soberanía, nuestro presente y el futuro de nuestros hijos e hijas!

¡Basta de criminalizar la  lucha por la tierra y la lucha social!

¡Basta de feminicidios, de golpes, de violaciones, de abuso sexual y trata de mujeres!

¡Basta de publicidad sexista!

¡Basta de maltrato y discriminación en las instituciones públicas!

¡Reforma agraria integral ya!

¡Restitución de tierras indígenas ya!

¡Derogación de la ley de alianza público-privada ya!

¡Cumplimiento pleno de las políticas de protección para las mujeres trabajadoras y reconocimiento de las mujeres campesinas como trabajadoras rurales!

¡Igualdad legal para el empleo doméstico!

¡Investigación y castigo a los culpables de asesinatos de travestis y trans!

¡Despenalización del aborto ya!

¡Paridad en el poder político de nuestro país!

¡Libertad a las presas y los presos políticos de Curuguaty!

¡Educación para la libertad, la autonomía y la no discriminación!

¡Políticas públicas efectivas y sostenidas para la igualdad, sin excusas!

En este Día Internacional de las Mujeres, recordando a las mujeres trabajadoras que fueron asesinadas por no someterse a la explotación, decimos que estamos y continuaremos:

¡En la lucha, con derechos, sin violencia!

¡Ñaimeñorairõme, derecho reheve ha violencia'ỹre!

Firman:
Aireana- Grupo por los derechos de las lesbianas; Asociación de Empleadas del Servicio Doméstico del Paraguay – ADESP; Asociación de Mujeres Artesanas Nivachei; Asociación Panambí Reta; Asociación Tatarendy; Asociación de Vendedores Ambulantes del Microcentro – AVICAM; Base Educativa y Comunitaria de Apoyo – BECA; Campaña por la Convención Interamericana de los Derechos Sexuales y los Derechos Reproductivos - Alianza Paraguay; Católicas por el Derecho a Decidir - CDD Paraguay; Central Unitaria de Trabajadores Auténtica - CUT-A; Centro de Documentación y Estudios – CDE; Centro Paraguayo de Teatro – CEPATE; Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer - CLADEM Paraguay; Coordinadora Nacional de Organizaciones de Mujeres Trabajadoras Rurales e Indígenas – CONAMURI; Coordinación de Mujeres del Paraguay – CMP; Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas, Indígenas y Populares – CNOCIP; Departamento Mujer de Paraguay Pyahurã; Enlace - Centro de Derechos Humanos; Equipo Feminista de Comunicación – EFC; Estudiantes por el Derecho a la Educación; Federación de Mujeres del Paraguay – FMP; Foro por el Derecho a la Educación; Fundación Vencer; KuñaPyrenda; Las Ramonas; Marcha Mundial de Mujeres, Capítulo Paraguay; Movimiento por el Derecho a la Salud – MDS; Organización de Mujeres Trabajadoras Sexuales del Paraguay "Unidas en la Esperanza" – UNES; Organización de Lucha por la Tierra – OLT; Panambi - Asociación de travestis, transexuales y transgéneros del Paraguay; Semillas para la Democracia; Secretaría de Género del Partido de la Participación Ciudadana – PPC; Sindicato Nacional de Trabajadores de Telecomunicaciones – SINATTEL; Sindicato de Trabajadores de Ande – SITRANDE; Unidas por un mismo ideal – OPUMI.

 

Pronunciamiento
Coordinación de Mujeres del Paraguay (CMP)

Exigimos justicia y respeto a los derechos humanos en el caso Curuguaty

Ante la matanza de Curuguaty y los hechos que acontecieron posteriormente que nos aleja cada vez más del esclarecimiento total de lo sucedido,
 
Ante la desesperanza frente al accionar de la fiscalía en el procesamiento de las 50 personas imputadas, 

Ante la impotencia de las personas que continúan presas y en profunda solidaridad con las 5 personas que están en huelga de hambre hace más de 50 días,

En nombre de Lucía Agüero, Alcides Ramírez, Luis Olmedo, Nery Urbina y Juan Carlos Tillería. Nosotras mujeres feministas y activistas por los derechos humanos reunidas en la Coordinación de Mujeres del Paraguay CMP ante la opinión pública exigimos:

1. La inhibición del fiscal Jalil Rachid ante esta causa porque su proceder ya no nos merece confianza.

2. Al ministro del Interior que asuma una postura clara y firme para poner fin a esta persecución política de los y las detenidas en Coronel Oviedo.

3. A todas las instancias pertinentes justicia y el respeto irrestricto de los derechos humanos de todos y todas las procesadas.

4. Asimismo, hacemos responsable al gobierno de facto por la salud y la integridad física de las personas en huelga de hambre.

Finalmente, expresamos nuestro apoyo al trabajo que viene realizando la Plataforma de Organizaciones Sociales por la Democracia, junto con la Comisión de Víctimas y Familiares de Curuguaty y hacemos un llamado a las mujeres y a toda la ciudadanía a que se sumen a las diversas acciones para exigir la libertad de las personas presas injustamente y que se castigue a los verdaderos culpables por la matanza.

Año 2012 - 25 años de la Coordinación de Mujeres del Paraguay (CMP)

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PRONUNCIAMIENTO 8 DE MARZO 2012

En el día Internacional de la mujer, reafirmamos nuestra lucha por “Todos los derechos para todas las mujeres”.

La Coordinación de Mujeres del Paraguay-CMP, que ha contribuido a logros importantes para todas las mujeres en nuestro país, hace un llamado de atención y reflexión en esta fecha, y afirma que el feminismo busca el respeto irrestricto de los derechos humanos, el pluralismo y la participación equitativa de hombres y mujeres en todos los niveles de poder y no acepta desigualdades ni discriminaciones. Hoy recordamos la lucha histórica de las mujeres para lograr el derecho al sufragio, mejores salarios y condiciones laborales, su igualdad ante la ley, su participación política y por ocupar espacios de decisión y poder que lleven adelante políticas públicas de transformación social.

  1. Destacamos la lucha por nuestra igualdad ante la ley (Ley  Nº 1/1992 de modificación parcial del Código Civil Paraguayo) que consagra los mismos deberes y derechos para marido y mujer, estableciéndose que en el hogar ambos tienen deberes, derechos y responsabilidades iguales, independientemente de su aporte económico al sostenimiento del hogar común. Sin embargo, además de salir a trabajar, seguimos realizando las tareas domésticas y de cuidado, sin apoyo de los hombres ni del Estado, ni de las empresas, cuya corresponsabilidad en el cuidado de niños, niñas, personas discapacitadas, enfermas, ancianas, es imprescindible.

  2. La Constitución Nacional de 1992, en sus artículos 46 De la Igualdad de las Personas, 47 De las Garantías de la Igualdad, 48 De la Igualdad de Derechos del Hombre y la Mujer y 88 De la No Discriminación declara la igualdad entre hombres y mujeres y consagra el principio de la no discriminación. Sin embargo, apenas un 10% de cargos electivos están ocupados por mujeres, debilitando las propuestas de leyes que las protegen, como la de Salud Sexual y Reproductiva, Contra toda forma de Discriminación y el Marco Rector Pedagógico, que fueron rechazadas o ni siquiera tratadas debidamente.  

  3. Las lesbianas son ciudadanas con derechos, actoras sociales y políticas. Sin embargo, siguen sufriendo discriminación y violencia por una parte de la sociedad y del Estado que no toleran la diversidad. Igualmente las mujeres con discapacidad, indígenas, afrodescendientes, transgénero, transexuales o con VIH no tienen garantizados sus derechos debido a la discriminación.

  4. El Artículo 24 de la Constitución Nacional establece que ninguna creencia religiosa debe tener carácter oficial ni injerencia en las leyes. Sin embargo, las iglesias imponen su modo de pensar como si fuera el único propio de la “tradición paraguaya”, atropellando el Estado Laico.

  5. Las mujeres campesinas e indígenas son productoras y reproductoras que representan una parte importante de la fuerza de trabajo agrícola y aportan a la economía nacional. Sin embargo, son ellas las que tienen más dificultades para acceder a la tierra y la reforma agraria. Los cultivos extensivos y el uso indiscriminado de agrotóxicos son causantes de enfermedades y de muertes.

  6. El 6 de octubre de 2000 fue promulgada la Ley 1600 Contra la Violencia Doméstica, propuesta presentada al Parlamento en diciembre de 1999. Sin embargo, diariamente se reportan más de 6 casos de violencia contra las mujeres, de acosos, abusos sexuales y continúan la lentitud e inacción del poder judicial ante estos casos.

  7. El 6 de abril de 2010 la Corte Suprema de Justicia, por Acordada Nº 609/2010, crea la oficina especializada “Secretaría de Género del Poder Judicial”, instancia importante para construir políticas de modernización del sistema de justicia con perspectiva de género, promover con criterio de paridad el acceso de las mujeres a los diversos cargos y revisar los procesos judiciales para que no discrimine a las mujeres.  Sin embargo, el acceso a la justicia sigue marcado por la re-victimización, el silencio, la negligencia y la ejecución de decisiones judiciales débiles para la protección de las mujeres.

Año 2012 -  25 años de la Coordinación de Mujeres del Paraguay (CMP)

 

 

AIREANA
Grupo por los derechos de las lesbianas
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